jueves, 18 de septiembre de 2014

Hombres y Mujeres de Compromiso… ¡el llamado de Dios en todo tiempo!


Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos, bautícenlas en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” (San Mateo 28; 19-20)

Cuanto nos hemos acostumbrado a leer y oír este versículo del evangelio. Tanto nos hemos acostumbrado que le hemos perdido la dimensión a su significado, y verdaderamente eso es un problema si nos consideramos o queremos llamar discípulos y cristianos.

Y es que este no es un pasaje bíblico, de particular belleza literaria, o letra muerta. No, no lo es… Lo que significa, lo que es realmente, y no lo estamos viendo bien, es un comprometedor desafío con el que el propio Jesús cerró su ministerio terrenal.
Distíngase dos cosas: 1- La promesa de salvación (1) es CREER en ÉL y eso nos convierte en sus hijos y herederos del reino; y 2- la distinción del llamado al DISCIPULADO es la del COMPROMISO. Lo que viene con el deseo de servir a Dios es lo que nos tiene que llamar a la meditación. La salvación, en el momento que CREÍSTE en el Señor Jesús, la ganaste por GRACIA pues Él pago el precio de ella con SU vida; tu nombre fue grabado ya en el Libro de la Vida, pero en el caso del llamado de Jesús a ser su DISCÍPULO es cuando debemos de tener consciencia del COMPROMISO.

Jesús no terminó su obra en la tierra (donde era igual a nosotros en la fragilidad de la carne, pero no en el pecado), en la cruz o con su resurrección. Eso significó el punto cumbre de SU plan de salvación para nosotros, pero su ministerio aquí, lo concluyó con un DESAFÍO para los que Él mismo había escogido... con ese llamado a hacer discípulos suyos a todas las gentes de todas las naciones, y sí… el compromiso es para nosotros, porque ÉL NOS ELIGIÓ y LLAMÓ POR NUESTRO NOMBRE PROPIO.
Jesús nos lanza un desafío. Ese desafío es contundente y claro. Incluso nos advertía desde antes: “Luego Jesús llamó a sus discípulos y a la gente, y dijo: -Sí alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y por aceptar el evangelio, la salvará ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? O también, ¿Cuánto podrá pagar el hombre por su vida?” (San Marcos 8; 34-37) No se entienda que Jesús, que en sí mismo es la mayor prueba física del amor de Dios para nosotros, nos lanza una amenaza!... esa sería una mentira del diablo; lo que hace el Señor es desafiarnos a seguirle, pues ya nos salvó… ahora quiere más de nosotros.
¿Qué significa DESAFÍO? Dice el diccionario que desafío es la acción y efecto de desafiar, un verbo que hace referencia a competir, retar o provocar a alguien. Jesús nos lanza un RETO. Tenemos que entender las implicaciones. Es una “competencia”, no para ganarle a Él algo, sino para con Él compartir la construcción de SU reino. El desafío implica compartir con Él sufrimiento y persecución, pero significa también que, al final, cual un deportista cuando llega a la meta, recibiremos una corona.

El deportista, para ganar, se prepara. Adopta una dieta y una rutina de ejercicios. Ese ejercicio diario es el que lo prepara para la competencia. En nuestro caso, ese ejercicio diario es nuestra fe. La fe, dice la palabra de Dios en Romanos 10; 17, es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios. O sea, nuestro ejercicio de fe es POR LA PALABRA DE DIOS.
Ahora bien, también la misma Palabra de Dios nos enseña que NO es letra muerta, Su palabra es viva y eficaz (Hebreos 4;12-13). Si su palabra es viva, no sólo se tiene que leer, sino meditar y vivir.
Entonces, nuestro discipulado requiere COMPROMISO y EJERCICIO DE LA FE, que significa, entre muchas cosas, actuar según su palabra, vivir según el ejemplo de Jesús y la voluntad de Dios y arrebatar para nuestra vida diaria las promesas de Dios, creerlas y vivirlas, pues es la única manera para prepararnos, aplicar la fe y así ganar la carrera y obtener la Corona.
La cuestión del llamado de Dios a ser sus discípulos es entonces, si estamos dispuestos a ser salvos por Su Gracia, o si además, queremos ser constructores con Jesús del Reino Eterno de Dios.
¿Qué nos lo impide?
Al vivir en este mundo, a pesar que sabemos que no pertenecemos a él, nos distraen y preocupan muchas cosas materiales, que llamamos obligaciones.
Creo que la exhortación más dura que Pablo hizo durante su apostolado, fue a los de la Iglesia de Galacia. En su carta a los Gálatas, capítulo 3 versículo 1 les dice: “¡Gálatas, duros para entender! ¿Quién los embrujó?” Pues bien, más adelante en el mismo capítulo 3, nos dice en el versículo 16: “Ahora bien, Dios hizo sus promesas a Abraham y SU DESCENDENCIA. La Escritura no habla de ‘descendencias’, en plural, sino en singular; dice ‘descendencia’, la cual es Cristo.” Si Dios desde Abraham, nos hizo una promesa a sus descendientes, incluido Cristo, ¿cómo es que desconfiamos?, sigue una frase en versículo 17 de la misma lectura que lo aclara, pues dice “Dios hizo una alianza con Abraham y la confirmó…” 

Si ya conocemos la infinidad de promesas de Dios para con su pueblo, que nació del pacto que Él hizo con Abraham, gracias a su FE, entonces ¿qué nos impide lanzarnos al compromiso de ser discípulos, sin preocuparnos por lo material?, cómo cuando envió sus discípulos, según narra el Evangelio de San Marcos 6; 8-9: “Les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino solamente un bastón. No deberían llevar pan ni provisiones ni dinero. Podían ponerse sandalias, pero no llevar ropa de repuesto”. Entonces ¿cómo, pregunto yo, vamos a crecer en la fe? Si sabemos de memoria que la su palabra nos garantiza: BUSCA EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODAS ESTAS COSAS OS SERÁN AÑADIDAS (Lucas 12:31).

Pero es que, además, yo quiero que JESÚS, aparte de ser mi Salvador, me llame SU AMIGO:
Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les hablo así para que se alegren conmigo y su alegría sea completa.
Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes.
El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos.
Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Esto, pues, es lo que les mando: Que se amen unos a otros.”




[(1) San Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que envió a su Hijo unigénito, para que todo aquel que EN ÉL CREE, no se pierda, más tenga vida eterna”
Hechos 16; 30-31 “Luego los sacó y les preguntó: ¿Qué debo hacer para salvarme? Ellos le contestaron: -CREE en el Señor Jesús, y obtendrás la salvación tu y tu familia”

Del Ecumenismo y las Doctrinas de la Iglesia Católica y Protestante

Por José Solano S.
Queridas Hermanas y Hermanos en la fe y el amor de Cristo:
Orando y reflexionando sobre el Ministerio que Dios está poniéndome levantar, quería compartir con ustedes una serie de pensamientos acerca de la visión y la necesidad de que no existan dudas sobre lo que hay en nuestras mentes y corazones.

INTRODUCCIÓN

Dios ha puesto el querer en mi corazón, Él tiene una urgencia en encontrar obreros. Dice Jesús en el Evangelio de San Lucas  (16, 8): “… Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”, o como traduce la Biblia de dios Habla Hoy: “… los que pertenecen al mundo son mas listos que los que pertenecen a la luz.”  Abunda el Evangelio sobre la sagacidad, diciendo: “Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos o sabios como serpientes y sencillos o inocentes como palomas” (San Mateo 10:16). En realidad, en estudios de esta cita, se menciona que la palabra que usó Jesús fue “pronimos”, que es más como prudente, cuidadoso, sagaz.
Para definir como podemos aplicar estos términos en nuestra vida diaria y en nuestros ministerios, podemos entonces concluir que, para reaccionar ante circunstancias, planearnos metas y vivir la fe, en medio de un mundo inconverso, contrastados contra la astucia de los que viven en el mundo; debemos tener una estrategia, o sea, ser listos y sagaces como la serpiente. Esta, al cazar, demuestra prudencia, paciencia y perseverancia, pero también define un escondite, una posición que le dé ventajas y hasta planea una ruta de escape.
La estrategia para la labor ministerial debe de componerse de todos esos elementos. Entonces debo entender primero cual es la “presa” que deseo “cazar”. Definir una visión, objetivo, una meta. La misma, en términos generales la definió Jesús al enviarnos a hacer “discípulos suyos en todas las naciones”. Lo que tenemos es que afinarla.
Nuestra Visión es alcanzar al mayor número de personas para que conozcan la buena noticia, el evangelio de Cristo, y SU salvación. Que con su lengua proclamen a Jesús como su Señor y único camino al Padre.

La Misión… ¿cómo lo hacemos?
Definir la presa… Sí acordamos que los jóvenes son los más asediados por la estrategia del diablo, es a ellos a quienes debemos llegar, y así, según la promesa de Dios en su palabra “… creé en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa” (Hechos 16:31), llegaremos a toda la familia.
Una de las armas que el diablo usa para alejar a los jóvenes de Dios, es la decepción. Decepción en la Iglesia, decepción de la religiosidad de sus padres que predican una cosa y hacen otra, divorcio, drogas, alcohol, todas unidas distraen y alejan.
Sí los jóvenes no le creen a las religiones cristianas de hoy, más se desaniman cuando ven que la pelea de estas es entre ellas mismas y no como hacen la voluntad de Jesús, de predicar su evangelio, su verdad. Es aquí que viene la primera de varias fases esenciales para desarrollar la estrategia de evangelización: No predicar una Religión, sino LA VERDAD DE JESUCRISTO Y SU SALVACIÓN. La segunda sería como atraer a nosotros a nuestra “presa”. Esto tiene que ver con las necesidades que el mundo provoca y que sólo Dios, a través de sus hijos, puede satisfacer; o sea, la Palabra con “hambre” (necesidades de todo tipo) no cala. Hay otra fase que es la confrontación y la siembra de la Palabra con métodos sagaces, en su propio idioma y utilizando sus mismos gustos y aficiones.
Por ahora, veamos lo que nos une, aclaremos dudas que nos desunen, fortalezcámoslo y pongamos manos a la obra.
Recordemos que la Palabra de Dios es la base de la VERDADERA doctrina y la VERDADERA fe, que nos lleva a Cristo, por lo que como motivación traigo a colación las palabras de Pablo, en la segunda carta a Timoteo 3:14-17:
“14 Tú, sigue firme en todo aquello que aprendiste, de lo cual estás convencido. Ya sabes quiénes te lo enseñaron. 15 Recuerda que desde niño conoces las sagradas Escrituras, que pueden instruirte y llevarte a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. 16 Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, 17 para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien”



DIFERENCIAS O MÁS BIEN SEMEJANZAS

Credo Católico

(Niceno-Constantinopolitano)
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Credo Cristiano Evangélico

Credo de los Apóstoles
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra;
Y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro, quien fue concebido del Espíritu Santo, nació de la virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, en la Iglesia Universal (traducido del mismo término “católica”), la comunión de los santos, el perdón de pecados, la resurrección de los muertos, y la vida eterna”.


Contrario a las críticas de quienes han querido separarnos de los cristianos evangélicos, la profesión de fe de quienes somos católicos es clara: Creemos en una iglesia santa, católica (que significa “universal” como veremos más adelante) y apostólica. Nada de “católicos romanos”.

El tema de “Católicos Romanos”, nace de una situación histórica y estratégica de los primeros apóstoles, no dogmática ni espiritual y, por eso, en nuestro credo queda claro. Tiene que ver que Jesús envió a los apóstoles Pedro y Pablo a enfilar sus esfuerzos a alcanzar a todas las naciones, a alcanzar los confines del mundo, o sea, incluso a alcanzar para Cristo a la ciudad base del Imperio que dominaba al mundo en ese momento, Roma. Allí se estableció la sede de la Iglesia Cristiana y fue fundada por los apóstoles de Cristo, Pedro y Pablo. Por eso, su sede es en las inmediaciones de la ciudad de Roma en un estado INDEPENDIENTE, que se llamará “Ciudad Vaticano”.

Ahora, veamos lo que dice el Credo de la Iglesia Cristiana Evangélica de España: “Como creyentes, adoptamos la Confesión de la Fe de la Iglesia de Jesucristo, conocida como El Credo de los Apóstoles. En ella encontramos un resumen de los diferentes aspectos de la fe cristiana e intentamos comprenderlos actualizando su significado. Reconocemos y adoptamos igualmente los textos de los tres primeros concilios de la Iglesia Cristiana”. Los tres primeros “concilios” de la Iglesia Cristiana Evangélica, base también de la doctrina de la Iglesia Cristiana Católica, y son:

LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS:

De Nicea en el Año 325, de Constantinopla, en el Año 381 y de Éfeso en el Año 431. Estos Concilios Ecuménicos, en especial los dos primeros, son los que dan como resultado el “Credo Niceno-Constantinopolitano”, base doctrinal de la Iglesia Cristiana Católica (Universal), Apostólica, Evangélica, post-apostolado de los doce testigos apostólicos originales. Esto contradice, categóricamente una dato inexacto que se dijera en una reunión pasada del grupo de mujeres, que hablaba del “Sincretismo Católico”, este término forzosamente entonces aplicaría, según los datos históricos y el reconocimiento de los 3 primeros Concilios de la Iglesia Cristiana, por parte de la verdadera Iglesia Evangélica de hoy, por lo que concluyo en la equivocación de los dicho esa oportunidad.
Simplemente con analizar ambos credos, para mí se resuelve la base doctrinal similar y prácticamente concordante de nuestra fe, y precisamente nos permite ver que se trata de divisiones, en muchos casos superficiales, de maneras de atender los ritos y prácticas en las respectivas congregaciones.
Coincidimos en que existe UN solo DIOS, UN solo Hijo Redentor y Salvador y UN Espíritu Santo, que procede del Padre y el Hijo y recibe en conjunto TODA la adoración como ÚNICO DIOS.
La Iglesia fundada por Jesús es UNA (Cristiana),  Santa (las puertas del infierno no prevalecen sobre ella, Mt 16:18), Católica o UNIVERSAL (palabra que usa el Credo Apostólico de la Iglesia Cristiana Evangélica): proviene del griego καθολικος, katholikós, "katá" (según, en conformidad con) y "holos" (total, completo) de ahí el significado de ‘universal’, en el sentido geográfico, que se atribuye.
Sigamos. Según el evangelio de Marcos 16,15: “Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia »”), lo que le da la última característica: Apostólica: Cuando Cristo vino a la tierra y edificó su Iglesia, de entre sus discípulos eligió 12 de ellos, y les dio autoridad, poder, y un ministerio que cumplir: pastorear la Iglesia. Con la expresión sucesión apostólica se indica en teología que los Apóstoles, conscientes de que no vivirían para siempre, y por voluntad de Cristo, estaban destinados a tener sucesores que continuaran su ministerio, con la misma autoridad que ellos recibieron de Cristo.
Entonces, ¿qué es lo que en verdad fundamenta la doctrina Católica: “Jesucristo es la Verdad, Juan 14,6. Su Espíritu es el Espíritu de la Verdad, Juan 16,13. Su Iglesia, la columna y fundamento de la verdad. Lee: 1 Timoteo 3,15. "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". La salvación se encuentra en la verdad.” (sic) Catecismo de la Iglesia Católica (CIC n. 851).

Bases bíblicas del Apostolado y la sucesión apostólica:

·        Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor” Lucas 6,13-16
·         “Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades” Lucas 9,1
·        La sucesión: “Entonces propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, y llamado también Justo, y a Matías. Y oraron así: «Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos cuál de estos dos has escogido para que tome a su cargo el servicio de apóstol que Judas perdió por su pecado, cuando se fue al lugar que le correspondía.
Lo echaron a la suerte, y ésta favoreció a Matías, quien desde aquel momento quedó agregado a los once apóstoles” Hechos 1:23-26
·         “Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como una madre cuida con cariño de sus hijos.” 1 Tesalonicenses 2,7
·        “Conforme iban pasando por las ciudades, les iban entregando, para que las observasen, las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén.” Hechos 16,4

DE LA INSTITUCIÓN DEL PAPADO (Sucesión de Pedro como apóstol encargado de pastorear a la Iglesia):

Dice la Escritura en San Juan 1:42: “Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» - que quiere decir, "Piedra".
De las confusiones que algunos exégetas evangélicos puedan haber inferido, debido a que el evangelio de San Mateo fuera escrito en griego, y que en griego “Petra” era piedra grande y que a Pedro se le llama “petros” o piedra pequeña, haciendo un juego de palabras para tratar de negar la fundamentación bíblica del papado, como sucesor de Jesucristo y guía de la Iglesia Universal; queda claro que aunque el libro esté escrito en griego Jesús hablaba ARAMEO no griego, por esto es que no hay diferencia y el texto anterior lo aclara, Jesús bautizó a Simón como “CEFAS” que significa “Piedra”, sin el argumento de grande o pequeña. Esto lo que lleva a concluir es que Jesús establece SU iglesia sobre esta Piedra y le da las llaves de los cielos, en:
San Mateo 16:18-19: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.».
Donde se demuestra, por las palabras del mismo Jesús, que el concepto de UNIDAD de la Iglesia de Cristo es alrededor de este apóstol y sus sucesores, lo encontramos en:
En San Lucas 22:31-32 “«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.»
En otras traducciones leemos esa misma cita así (DIOS HABLA HOY de Sociedades Bíblicas Unidas –de exégetas evangélicos-: “Dijo también el Señor: —Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo; 32 pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes.” Cunado Jesús le dice que Satanás pidió permiso para sacudirlos (cribaros) como trigo, habla en plural, pero Jesús añade a Pedro diciéndole pero “YO HE ROGADO POR TI”, así en singular. Inequívoco, Jesús le confiere claramente a Pedro el poder de ser el guía, el que los lidere a los apóstoles.
Lo reafirma en:
San Marcos 14:37: “Luego volvió a donde ellos estaban, y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro: —Simón, ¿estás durmiendo? ¿Ni siquiera una hora pudiste mantenerte despierto?”.
Como cuando el dueño de una empresa llega a la misma, y se encuentra a los empleados sin hacer nada, este no se va a regañarlos a todos, sino que va al Gerente a llamarle la atención al Jefe, a quien está a cargo. Y finaliza Jesús, dejando claro quién es Pedro al encomendarle su tarea primordial en:
San Juan 21:15-18 “Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis corderos. Volvió a preguntarle: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro le contestó: —Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Por tercera vez le preguntó: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Pedro, triste porque le había preguntado por tercera vez si lo quería, le contestó: —Señor, tú lo sabes todo: tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: —Cuida de mis ovejas. Te aseguro que cuando eras más joven, te vestías para ir a donde querías; pero cuando ya seas viejo, extenderás los brazos y otro te vestirá, y te llevará a donde no quieras ir.

DE LA VENERACIÓN A MARÍA Y LOS SANTOS DE LA IGLESIA:

No abundaré en esta ocasión sobre esto, puesto no se trata de hacer una discusión. Sin embargo, hay quienes erróneamente aseguran que los católicos “adoran” a la Virgen María y/o a los santos. La Iglesia católica define y enseña la veneración (Definición de diccionario de veneración: “f. Respeto, devoción por alguien debida a sus cualidades”), NO ES ADORACIÓN, puesto que sólo Dios es digno de Adoración, y quien no lo hace así es un Idólatra. Si por ignorancia y el pasado oscuro que todas las instituciones humanas y las personas tienen se haya enseñado o hecho diferente fue por ignorancia, es otra cosa.
Sólo por establecer claridad sobre el caso de María, les traigo, no un texto católico, sino esto que escribe la evangélica luterana Basilea Schlink: «Leyendo a Lutero que hasta el final de su vida honró a María.., cantó cada día el Magníficat, se siente cuánto nos hemos alejado de la recta actitud hacia ella. El racionalismo que admite solamente lo que puede comprender con la razón ha barrido de las Iglesias Evangelistas las fiestas de María... Si Lutero con esta frase. “Después de Cristo es la más preciosa joya de la cristiandad, nunca suficientemente alabada”, nos inculca esta alabanza, yo debo confesar que estoy entre aquellos que durante muchos años de su vida no lo han hecho, eludiendo así la Escritura: “En adelante todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. Yo no estaba entre estas generaciones

DE LA SUPUESTA "IDOLATRÍA" EN LA IGLESIA CATÓLICA POR LAS IMÁGENES:

(EWTN) El Dr. Fernando Casanova teólogo y ex ministro evangélico trata los temas de la supuesta idolatría en la Iglesia Católica y explica el culto a las imágenes y donde está fundamentado en la biblia. De la segunda temporada de la serie Estoy en Casa, Fernando explica los temas que pensaba estaban superados, favor de poner mucha atención.
Referencias:
Números 21,8-9: "Y dijo Yahveh a Moisés: ´Hazte un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá´. Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida".
Otra vez Dios habla a Moisés y le dice que haga una estatua de una serpiente. ¿Se ha vuelo loco Dios? No, es simplemente una prueba más que nos ayuda a explicar el sentido de la prohibición de la idolatría de la primera cita y no de la prohibición de construir imágenes. La imagen no sólo es pedida por Dios, sino que sirve para curar.
6. 2 Reyes 18,4: "Él fue quien quitó los altos, derribó las estelas, cortó los cipos y rompió la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque los israelitas le habían quemado incienso hasta aquellos días; se la llamaba Nejustán".
Aquí la cosa es muy clara. Cuando los israelitas se "despistan" y empiezan a quemar incienso (es una forma judía de adorar a Dios) ala serpiente, entonces Dios la manda destruir. ¿Por qué? Porque lo que aborrece Dios es la idolatría, no las imágenes.
Ahora bien, dice la misma palabra de Dios en Éxodo 20,4-5: "No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian"... Parece claro que Dios NO permite hacer imágenes ni mucho menos darle culto. Pero si bien vemos la cita de los libros de Números y Reyes, Dios mismo sí ordenó hacer imágenes de lo que hay entre el cielo y la tierra, mientras que estas cumplan un PROPÓSITO para ÉL y a su favor.
Pero para cerrar el tema con la equivocada acusación de idolatría a imágenes en la DOCTRINA de la Iglesia católica, doy otras citas de la Palabra de Dios para ser consideradas con el fin de entender mejor este tema: Éxodo 20,23, donde se define más claramente a que se quiere referir el Señor en cuanto a las imágenes y sus fines. Luego leamos detenidamente Éxodo 32,1-8 que nos cuenta cómo los judíos se hicieron un becerro de oro para adorarlo. Con esto, se está dando un ejemplo muy claro de lo que es el pecado condenado por Dios: la idolatría. No estaban haciendo un pecado abominable por el hecho de hacer una estatua, sino por la idolatría, por adorar a seres que no son Dios. También Éxodo 25, 18, Números 21,8; 2 Reyes 18,4; 1 Reyes 6, 23-29; 1 Reyes 7, 25-29 y terminar con Marcos 12,16.
La doctrina CORRECTA de la Iglesia Católica, enseña que las imágenes son simples representaciones de personas, santos y de las tres personas de la Trinidad Divina Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sí en el pasado personas cayeron en idolatría a las imágenes, sustituyendo su fe por Dios a las imágenes, lo hicieron apartándose de la verdadera intención de estas y de la sana doctrina de la Iglesia y de Dios, haciéndolo por ignorancia primordialmente. Ahora de esto estamos plagados de ejemplos, de gente que idolatra necesariamente cosas en forma de estatuas, vitrales o pinturas para adornar los templos; sino que más bien imágenes que sí provocan idolatría y nadie habla de ello. Artistas, músicos, superhéroes y hasta mismos líderes cristianos, incluidos protestantes, se retratan y sus figuras de alguna manera son usadas para provocar atención y fama. Reitero, hay muchas formas de idolatría, como el dinero, personas famosas, cosas materiales, riquezas, viajes, poder político, que también toman forma de cosas que están entre el cielo y la tierra, que sí compiten con nuestro celoso Dios.

LA ACTITUD DE UNIDAD

El deseo de Cristo:
para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. San Juan 17:21
"Juan le dijo:—Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros. Jesús contestó: —No se lo prohíban, porque nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a nuestro favor. Cualquiera que les dé a ustedes aunque sólo sea un vaso de agua por ser ustedes de Cristo, les aseguro que tendrá su premio." Marcos 9:38-40.
Les comparto lo que escribe este sacerdote que nos deja ver la visión que por todo lo expresado en la Palabra de Dios y conociendo el corazón de Cristo, como Él por SU GRACIA nos ha permitido conocerlo, es el rumbo que debe inspirarnos a trabajar juntos para cumplir con SU palabra:

EVANGÉLICOS
Padre Jordi Rivero

“Los evangélicos son nuestros hermanos, nos une la fe en Jesucristo al que reconocemos como Dios y Hombre, nuestro Señor que por nuestra salvación murió en la cruz y resucitó glorioso. Compartimos también el deseo de propagar su reino por toda la tierra. Somos miembros del mismo Cuerpo de Cristo, somos cristianos. Precisamente por todo esto nos duele mas el hecho de tener entre nosotros serias divergencias aun en los aspectos fundamentales de la fe. Conozco y admiro la honestidad y la fe de muchos hermanos evangélicos y tengo la esperanza de encontrarme con ellos en el cielo. Mientras tanto debemos orar y trabajar por la unidad del Cuerpo de Cristo en la verdad y el amor (…)
Evangélicos y católicos estamos comprometidos a vivir el Evangelio en un mundo muy herido por el pecado. El Apocalipsis nos dice sobre el enemigo: "Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús." -Apocalipsis 12,17 (…)
Oremos por la unidad de los cristianos en el amor y la verdad”. Presbítero Jordi Rivero
Con pena encuentro y leo escritos provenientes de ambas Iglesias que promueven la división y el linchamiento entre denominaciones cristianas, y entre hermanos en Cristo. Lo único que atino a decirles al respecto es que estaré orando siempre por los que promueven esta manipulación de la palabra de Dios, para dividir a la Iglesia: Niegan con estas afirmaciones su propia fe en la Palabra de Dios, pues Jesús aseguró, sobre la Iglesia, que "Las puertas del Infierno no prevalecerán sobre ella" (Mateo 16:18)...
Además, se olvidan de las enseñanzas del propio Jesús cuando dijo en Mateo 12:23-25 "… Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá." ¿Cuanto tiene la Iglesia Cristiana, la de los Cristianos verdaderos que seguimos el mandato de Jesús de hacer discípulos y llevar su palabra a todos los confines de la tierra?, ¿no es acaso desde que el mismo Jesús lo encomendó a sus apóstoles y discípulos?
Por esto pregunto: ¿no están estos haciendo lo mismo que hicieron los fariseos a Jesús al dividir su propia Iglesia por dogmas, manipulaciones o verdades “acomodadas” fuera de contexto?


A TODOS los que acusan en esos escritos, como cantantes Cristianos y Cristianos Católicos, Papas, Obispos, Pastores o Ministros Evangélicos, los he escuchado proclamar a Jesús y confesar con sus bocas que ES EL SALVADOR, lo que me hizo recordar estas palabras de las Escrituras:
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9
“Todo aquel que en El creyere, no será avergonzado.” Juan 10:11
“Todo aquel que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.” 1 Juan 4:15
Debemos exhortar a estas personas, en el amor del Señor Jesús, a que recapaciten de sus acusaciones pues dice Jesús en su Palabra en San Mateo.7:2: "Pues Dios os juzgará de la misma manera que vosotros juzguéis a los demás; y con la misma medida con que midáis, Dios os medirá a vosotros."

En Resumen

Las Cruzadas y la “Santa” Inquisición, el exterminio de los nativos americanos la época de la colonia (tanto por los católicos españoles en América Latina, como por los reformadores protestantes ingleses en Norteamérica), o episodios como el de la familia Borgia y otros en el Vaticano, falsas doctrinas y violaciones e inmoralidades sexuales y actos de corrupción en la historia de hombres dentro la Iglesia Católica; junto con etapas oscurísimas de la Iglesia Protestante, desde matanzas y guerras ordenadas por el mismo Martín Lutero ( sólo como ejemplo: ordenó la matanza masiva de campesinos suizos, bávaros y alemanes, levantados en contra de los príncipes protestantes del Centro de Europa por Thomas Münzer, otro reformador protestante del Siglo XVI, fundador de la iglesia anabaptista) y Juan Calvino (Durante los 3 años que duró su teocracia, mató y quemó en la hoguera 10 veces más "herejes" que la propia Inquisición Española durante los 300 años de su Leyenda Negra), otros actos, como los de la quema de brujas de Salem, los hombres “arios cristianos” que en nombre de Dios asesinaban bajo sus capuchas del "Ku Klux Klan" fomentando el odio racial contra judíos, negros, latinos y asiáticos, sectas que llevaron a sus propias congregaciones a suicidios y matanzas colectivas, como la de Jim Jones en Guyana, o la de David Koresh en el Rancho “Apocalipsis” en Waco, Texas, o las inmoralidades sexuales y abusos con los recursos de unos pocos tele-evangelistas en “nombre de Dios”; son todos ejemplos de que ninguna institución o grupo humano, está libre de pecados, precisamente por nuestra naturaleza pecadora y nuestra carne.
Sin embargo, siempre debemos creer que fomentar la división y el odio entre nosotros no nos ayudará a VOLVER A DIOS. Sólo unidos, trabajando en lo que nos ordenó Jesús, pidiendo por el perdón de los pecados propios, pero sobre todo por la salvación del género humano, que SOLAMENTE a través de la GRACIA de la obra redentora de Jesucristo y el Amor del Padre, con la ayuda de la presencia de su Santo espíritu entre nosotros, es que podremos ver cumplida las palabras del Maestro: “… y las puertas del infierno, NO prevalecerán contra ella” (Mt 16:18).
Con estas generalidades de las bases doctrinales de ambas Iglesias que demuestran nuestra semejanza y definen el MISMO origen en la fundación de Jesucristo, dejo clara mi posición de no restringir a una sola guía pastoral, a una limitación religiosa, a nuestro ministerio, como ya es en el caso dela grupo de Mujeres de Compromiso y como queremos que sea en el grupo de Hombres de Compromiso.

Que la paz y el amor de Jesús, esté con ustedes. Mis queridas Hermanas en Cristo. Su hermano José Solano.